Nuestro cuerpo mantiene un tono múscular adecudado que nos permite mantener la postura corporal y adaptarla a las necesidades de cada momento.

Si perdemos ese tono «adecuado» los músculos se tensan, impidiendonos mover alguna parte del cuerpo se produce lo que llamamos espasticidad muscular.

La espasticidad es un trastorno motor asociado a múltiples enfermedades y discapacidades. Su origen se encuentra en una alteración del sistema nervioso central que provoca un aumento del tono muscular dificultando y/o imposibilitando total o parcialmente el movimiento de los músculos afectados.

Cuando se presenta, incapacita a la persona impidiendo que pueda mover la parte del cuerpo afectada, acompañada de dolor intenso.

 

¿A quiénes afecta la espasticidad?

Niños, adultos, adolescentes… los afectados son tan numerosos como heterogéneos. Esta sintomatología está presente en muchas patologías entre ellas: la parálisis cerebral (P.C.I ), la espina bífida, el daño cerebral adquirido (DCA), el ictus, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica, las ataxias, traumatismos cráneo encefálicos y otras patologías.

 

¿Tiene cura?

No tiene cura, tiene tratamiento para intentar minimizar la afectación y evitar contracturas fijas o malformaciones.

¿Qué tratamientos hay?

 

Entre los no quirúrgicos: la Toxina Butolinica, el Lioresal Oral, las Ortesis, los Teratogs, la Hidroterapia, practicar deporte, en especial la natación entre otros.

Por su puesto, los 4 primeros están indicados bajo la prescripción y supervisión de un especialista.

Tampoco podemos olvidarnos de la Fisioterapia, es algo imprescindible en la vida de una persona con espasticidad o con cualquier tipo de discapacidad física. Dentro de la fisioterapia hay multitud de opciones y el profesional al igual que en cualquier otro campo de la salud, es el que marca las pautas y nosotros las debemos seguir a raja tabla y asumir que la fisioterapia debe ser una constante en nuestra vida.

 

 

Una correcta higiene postural y ergonomía, evitar situaciones de estrés, o de frío son algunas recomendaciones siempre beneficiosas.

Entre los tratamientos quirúrgicos destacan: las Rizotomías y el ITB (Terapia de Baclofeno Intratecal), este último es más conocido como «Bomba de Baclofen» (Una bomba de baclofeno es un dispositivo programable que administra medicación las 24 horas directamente al «espacio intratecal» de la médula espinal, donde hace mayor efecto sobre la espasticidad grave)

¿A cuantas personas afecta en España?

Según los datos más recientes de 2007 de el estudio «Guía del tratamiento integral de la espasticidad» de F. Vivancos-Matellano y colaboradores, los datos de la tabla I corresponderían a la prevalencia de la espasticidad según cada patología.

Es muy importante abordar esta patología desde un planteamiento multidisciplinar, para abarcar todos los síntomas y secuelas físicas y psicológicas que conlleva.

Tanto médicos traumátologos, neurólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y psicólogos, tendrán un papel fundamental a la hora de tratar, ayudar y mejorar la calidad de vida del paciente.

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